El club gallego visitó la ermita de San Babil cuando el equipo tocaba fondo como colista en Segunda División
El fútbol y las tradiciones populares muchas veces siguen el mismo camino, tejiendo historias donde la lógica falla ante la fe y la superstición. El Deportivo de La Coruña vivió este domingo uno de los días más memorables de su historia reciente al certificar su regreso a la Primera División. Sin embargo, para entender el origen de este éxito, muchos miran hoy hacia un pequeño rincón de la provincia de Zaragoza: la ermita de San Babil, en Illueca.
Para remontarse al inicio de este relato hay que viajar al año 2019. En aquel entonces, el Deportivo de La Coruña atravesaba una profunda crisis institucional y deportiva, ocupando la última posición en la Segunda División. El calendario cruzó su destino con el CD Illueca en una histórica eliminatoria de la Copa del Rey. Aprovechando el enfrentamiento, la directiva del Illueca invitó a los dirigentes gallegos a conocer el gran secreto del municipio.
El secreto no se encuentra en la plaza España, sino directamente en el suelo de la ermita de San Babil, un templo construido en el siglo XVIII que es escenario de una curiosa creencia. Allí, casi sin llamar la atención, una baldosa concreta sostiene una de las leyendas más arraigadas del municipio. La tradición es tan sencilla como efectiva, y por eso ha sobrevivido al paso del tiempo en casas, bares y reuniones familiares: basta con pisar la baldosa mientras se piensa un deseo. El imaginario popular dicta desde hace décadas que quien la pisa estando soltero, no tardará en casarse.
Sin embargo, en 2019 la leyenda trascendió el ámbito local y el amor cediendo su espacio al fútbol. Los miembros del club coruñés visitaron la ermita con fe y con un objetivo muy poco habitual: pisar la baldosa para pedir el ansiado regreso del Deportivo a la máxima categoría del fútbol español. El gesto, a medio camino entre la superstición y el respeto a la tradición anfitriona, dio la vuelta al pueblo y reforzó el aura mística del lugar.
Aunque queda en la intimidad de los protagonistas si finalmente llegaron a poner el pie sobre la piedra o no, la visita se realizó con absoluta devoción. Este domingo, años después de aquel encuentro copero y de aquella petición desesperada, el Deportivo de La Coruña vuelve a ser equipo de Primera División. En Illueca, la mezcla de humor, esperanza y tradición vuelve a sonreír, demostrando que las leyendas, a veces, se cumplen.