El cultivo de secano y la altitud de las parcelas del Aranda confieren una textura firme a las veinte variedades de este "oro rojo", plenamente consolidado en el Sistema Ibérico.
Si famoso es el alcornocal de Sestrica por su singularidad botánica, no menos famosas son sus cerezas. El municipio y su pedanía, Viver de la Sierra, se encuentran estos días en plena actividad con la recogida de este "oro rojo", un cultivo que se extiende por numerosos campos de la zona y que estrena la temporada de fruta de este verano recién comenzado.
La producción de Sestrica y Viver de la Sierra cuenta con unas características muy particulares que la diferencian de otras zonas agrícolas. Al encontrarse los árboles en parcelas de mayor altitud, la floración en primavera es más tardía, lo que desplaza la maduración y permite que la recolección se alargue durante los meses estivales. Además, el hecho de que la gran mayoría de estas tierras se cultive en régimen de secano provoca que el fruto concentre mucho más los azúcares. El resultado es un producto muy valorado en el mercado, con una textura firme, un color vivo y un sabor espectacularmente intenso.
Las cerca de veinte variedades de cereza que se trabajan en este rincón de la comarca del Aranda demuestran la buena adaptación de este árbol frutal al terreno. Aunque la rentabilidad y el éxito de la campaña dependen siempre de los caprichos de la meteorología, los agricultores destacan que se trata de un árbol agradecido: se amolda con fuerza a la escasez de agua del secano y responde con una alta productividad si se dispone de regadío.
Un motor económico para la Comarca del Aranda
Aragón se mantiene como una de las regiones de referencia en la producción de cereza de calidad a nivel nacional, y el Sistema Ibérico zaragozano juega un papel fundamental en este liderazgo. Aunque la Comarca del Aranda no publica datos oficiales desglosados por municipios o explotaciones familiares, las estimaciones del sector calculan que el territorio produce en su conjunto alrededor de 15 millones de kilos anuales.
Dentro de esta importante cifra global, las cosechas obtenidas entre Sestrica y Viver de la Sierra representan un porcentaje muy destacado del volumen comarcal. Para estas localidades, la cereza no solo es un alimento saludable y emblemático de su despensa, sino un auténtico motor económico que genera empleo estacional y ayuda a dinamizar la actividad agrícola del entorno rural durante los meses de verano.