Los cañonazos y la magia en vivo de Puy du Fou conquistan al vecindario de Brea de Aragón

Comarca del Aranda
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 A través de una emotiva nota, los viajeros relatan una experiencia inmersiva única entre llanuras toledanas, antiguos oficios, animales sueltos y efectos especiales que «se sienten en el pecho»

 Las vecinas y vecinos de la Asociación de Mujeres y de la Asociación de la Tercera Edad de Brea de Aragón han compartido mucho más que un trayecto en autobús este fin de semana; han compartido maletas, ilusión y unas ganas inmensas de disfrutar. El destino elegido fue Puy du Fou, en Toledo, el aclamado parque temático dedicado a la historia que se ha consolidado como uno de los lugares turísticos más espectaculares del momento.
La impresión que este viaje ha dejado en los participantes ha quedado fielmente reflejada en una emotiva nota que el grupo ha querido compartir. En ella destacan que lo que hace verdaderamente único a este recinto es que la historia no se consume de prisa, sino que se palpa y disfruta poco a poco. El parque está diseñado como un viaje a través de diferentes épocas, recreadas con cuidado y esmero a cada paso.
Los viajeros de Brea de Aragón pudieron pasear por una puebla medieval con fachadas de piedra y madera, adentrarse en un pueblo artesano del Siglo de Oro o descansar en un asentamiento de jaimas que transporta directamente a la época califal. Todo el complejo se integra de forma orgánica en la propia naturaleza, entre caminos de tierra, consiguiendo que el visitante se olvide por completo del mundo exterior.

Un pueblo de hace quinientos años
Si algo enamoró especialmente al grupo de la comarca del Aranda fue la vida que respira cada uno de sus rincones. Los asistentes destacaron la presencia de artesanos reales, detallando cómo es posible encontrarse a un herrero dándole al yunque en directo o a un amanuense escribiendo el nombre del visitante como si fuera un auténtico monje de la Edad Media.
Además de todo esto calificaron el lugar como un «paraíso animal», donde los animales no actúan como un simple decorado, sino que son los reyes del lugar. Cruzarse con ovejas, burritos, conejos y ocas descansando en sus corrales recrea a la perfección la atmósfera de un pueblo de antaño. "Perderse por sus caminos y charlar con los artesanos y mesoneros —que no se salen del papel ni aunque les preguntes por el resultado del fútbol— es una experiencia tan bonita como la de los propios escenarios. ¡Es como ir de fiestas a un pueblo de hace quinientos años!", expresaron con entusiasmo en su escrito.

Magia en vivo y factura de Hollywood
La delegación de Brea de Aragón coincidió en que la palabra "espectáculo", en mayúsculas, es la manera de definir lo vivido en cada representación. Sin importar la época histórica en la que se sumerja el espectador, la factura técnica y el despliegue humano son, según sus palabras, "de otro planeta", haciendo que no se quiera parpadear por miedo a perderse algo.
El grupo desglosó los elementos comunes que convierten cada función en una obra de arte, empezando por unas coreografías milimétricas. Decenas de actores, jinetes y especialistas se mueven a la vez con un dinamismo asombroso y una alta precisión. Ya sea en un duelo a espada, en un baile de época o en una carga ecuestre a todo galope, todo está sincronizado al milisegundo para mantener el ritmo elevado.
A esto se suman unos efectos especiales que se sienten todavía más si cabe al no ser digitales. Las llamas, el retumbar de los cañonazos en el pecho, el olor a pólvora o el agua salpicando introducen de lleno al público en la acción, obligándoles por el realismo a agarrarse al asiento.
Por último, los vecinos se mostraron maravillados ante las sorpresas que desafían la lógica dentro del propio escenario. El decorado rompe constantemente los esquemas del espectador con fachadas que se transforman, elementos gigantescos que aparecen de la nada o suelos que cambian por completo en un abrir y cerrar de ojos, jugando con la ilusión de una manera que hace dudar de los propios ojos. Todo este despliegue de emoción visual se completa con un vestuario impecable, luces cuidadas y bandas sonoras originales dignas de la mejor película de Hollywood, capaces de acercarte a la historia y tocar de lleno la fibra sensible del público a través de vista y oído.

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