Los bilbilitanos rompen una sequía de varios años sin premios, imponiéndose en el Príncipe Felipe pese a ser uno de los grupos menos numerosos
El Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza se convirtió el pasado fin de semana en el epicentro del escultismo aragonés con la celebración de su esperado Festival de la Canción. En una jornada marcada por la convivencia y la música, el Grupo Scout Claret de Calatayud se convirtió en el gran protagonista de la grada, logrando el Premio a la Animación en una edición que ya forma parte de su historia particular.
El mérito del grupo bilbilitano es doble. Por un lado, Claret consiguió romper una racha de más de 15 años sin obtener ninguno de los tres grandes reconocimientos del certamen (Animación, Disfraz y Mejor Canción). Por otro, lo hizo enfrentándose a la estadística: siendo uno de los pocos grupos de fuera de Zaragoza capital, el esfuerzo del desplazamiento y el hecho de contar con un número reducido de participantes no impidieron que su voz se escuchara por encima del resto.
Bajo la temática de "Refranes", el grupo de Calatayud apostó por una interpretación visual del dicho "Al pan, pan y al vino, vino", con disfraces que dieron color a una jornada donde la competencia era máxima. Este año no se presentó ninguna canción a concurso, centrando todas sus energías en el apoyo desde la grada, una estrategia que convenció plenamente a la Asociación de Guías de Aragón, responsables de otorgar el premio a la mejor animación.
El festival ha estado marcado también por un aire de renovación, siendo el primer gran evento tras el reciente cambio en el equipo directivo de Scouts de Aragón. En lo musical, el premio gordo a la Mejor Canción recayó en el grupo Okapi con "Rondarás", quien tendrá el honor de representar a la comunidad en el próximo Festival Scout Nacional.
El triunfo del Claret pone de relieve la vitalidad del Movimiento Scout, un movimiento mundial que en España agrupa a miles de jóvenes bajo valores de servicio, cuidado del medio ambiente y ciudadanía activa. En una ciudad como Calatayud, el Grupo Scout Claret sigue siendo un referente educativo no formal, demostrando que, incluso con pocos recursos y kilómetros de distancia de por medio, el compromiso y la alegría scout pueden conquistar cualquier escenario.