La devoción a la patrona de las mujeres recorre hoy las calles de la ciudad e invita a visitar San Andrés
Hoy jueves, 5 de febrero, Calatayud celebra la festividad de Santa Águeda, una cita profundamente arraigada en la tradición religiosa y social de la ciudad. Desde primera hora de la mañana, la iglesia de San Andrés se convertirá en un constante ir y venir de mujeres que, como marca la costumbre, se acercan a rendir homenaje a la Santa, encender una vela o detenerse unos minutos ante su imagen.
El templo permanecerá abierto durante toda la jornada, en horario de 9.00 a 13.00 horas y de 16.00 a 20.30, facilitando así que vecinas de todas las edades puedan cumplir con una devoción que se transmite de generación en generación. No es solo un gesto de fe, sino también un punto de encuentro, una tradición que refuerza el vínculo entre las mujeres de la ciudad y su patrona.
El momento central de la jornada llegará por la tarde. A partir de las 19.45 horas, Santa Águeda saldrá en procesión por las calles de Calatayud, acompañada por la banda de tambores y bombos de la Cofradía de Nuestro Señor en la Oración del Huerto.
La celebración no se limita a la cabecera comarcal. Santa Águeda también es protagonista en numerosos pueblos de la comarca, donde se mantiene viva la tradición con actos religiosos y encuentros vecinales. Localidades como Villalengua, Munébrega, Torrijo de la Cañada o Villalba de la Sierra entre otras muchas celebran esta jornada con especial cariño, poniendo de manifiesto la fuerte implantación de la devoción en todo el territorio.
Más allá de los actos litúrgicos, el día de Santa Águeda sigue siendo una fecha marcada en el calendario de muchas mujeres, una jornada para compartir, recordar y reivindicar un patronazgo que ha sabido mantenerse vivo con el paso del tiempo.
Sobre la vida de Santa Águeda
Santa Águeda, también conocida como Santa Ágata, vivió en el siglo III en Catania, en la isla de Sicilia. Procedente de una familia noble, decidió desde muy joven consagrar su vida a la fe cristiana, en un contexto especialmente difícil marcado por las persecuciones del Imperio romano.
Durante el mandato del emperador Decio, el gobernador Quinciano intentó forzarla a renunciar a su fe y a aceptar matrimonio. Ante su negativa, Águeda fue encarcelada y sometida a duras torturas, entre ellas la mutilación de sus pechos, un episodio que marcaría su iconografía y su posterior patronazgo. Murió alrededor del año 251 d.C., manteniéndose firme en sus creencias hasta el final.
Con el paso de los siglos, Santa Águeda se convirtió en patrona de las mujeres y en símbolo de fortaleza y dignidad. Su culto se extendió por toda Europa, y en algunos lugares, especialmente en su ciudad natal, se le atribuye también protección frente a incendios y erupciones volcánicas. Hoy, siglos después, su figura sigue despertando una devoción sincera que se manifiesta con especial fuerza cada 5 de febrero.