El sudario de la Basílica del Santo Sepulcro que cambia de color durante estos días

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Desde hoy, la luz de la mañana revela un espectáculo único en el Santo Sepulcro de Calatayud y que tiene una duración de unos 7 días 



Se trata de un fenómeno natural, visible solo durante unos días, (hoy ha sido el primero y más o menos se podrá ver siete días más), y apenas quince minutos al día, transforma una escultura en el interior de la basílica.


Quienes se acerquen estos días a la Basílica del Santo Sepulcro de Calatayud a primera hora de la mañana pueden encontrarse con una escena poco habitual que puede  sorprender incluso a quienes conocen bien el templo.
Entre las 9:30 y las 9:45, un rayo de sol entra por una de las ventanas situadas en la zona del coro. La luz avanza por el interior de la iglesia hasta alcanzar el baldaquino, donde se encuentra una de las imágenes más reconocibles del conjunto. Es ahí donde se produce el efecto: el haz de luz incide directamente sobre el sudario que sostiene uno de los ángeles y lo transforma por completo.


Lo que normalmente se percibe como una superficie clara, en tonos blancos o crema, cambia de manera repentina a un rojo intenso. El contraste es evidente y, durante unos instantes, parece que la pieza cobra una nueva vida. No es un montaje ni un recurso artificial, sino un efecto natural que depende exclusivamente de la posición del sol en estos días concretos del año.


El fenómeno solo puede contemplarse durante un periodo limitado, aproximadamente una semana, coincidiendo con estas fechas de primavera. A medida que avanzan los días, la incidencia de la luz va cambiando ligeramente, por lo que el efecto pierde precisión hasta desaparecer. Además, resulta imprescindible que el cielo esté despejado: basta con que las nubes cubran el sol para que no llegue a producirse.


No es casualidad que este tipo de juegos de luz sean poco frecuentes. Requieren una combinación muy concreta de orientación del edificio, disposición de vanos y elementos interiores. Por eso, en lugares donde se conservan, suelen considerarse pequeños tesoros ligados tanto a la arquitectura como al paso del tiempo.


Desde la propia basílica se anima a vecinos y visitantes a acercarse estos días a contemplarlo. 

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