Jorge Zorraquín y el valor del periodismo de cercanía

Gente y Familia
Tipografía
  • Más pequeño Pequeño Mediano Grande Más grande
  • Predeterminado Helvetica Segoe Georgia Times

El periodista bilbilitano de Heraldo de Aragón recibe el Premio de Información Local y Comarcal de la Asociación de la Prensa tras casi una década contando la vida cotidiana del territorio con rigor, cercanía y compromiso


En contadas ocasiones desde que comencé a escribir en medios de comunicación he firmado noticias, al no ser que en las mismas hubiera también un alto grado de opinión personal y particular. Esta es una de ellas, que además me alegra enormemente escribirla, a mí, y a mis compañeras de esta casa, el Grupo Comunicación Calatayud, porque el protagonista en una pequeña medida también “nos pertenece”.
Hay premios que reconocen carreras brillantes y otros que, además, emocionan especialmente porque hablan de personas a las que hemos visto crecer y al que hemos seguido con interés. El Premio de Información Local y Comarcal concedido a Jorge Juan Zorraquín Catalán pertenece claramente a esta segunda categoría.
Y resulta para el que escribe entrañable, porque antes que periodista fue estudiante, antes que escritor fue aprendiz, y antes que profesional consolidado fue aquel chico que ya mostraba una mezcla poco común de responsabilidad, curiosidad y ganas de aprender.


El periodismo en las grandes ciudades tiene focos, redacciones amplias y equipos numerosos. El periodismo en las comarcas y en los pueblos es muy distinto. Allí el periodista trabaja muchas veces solo, recorriendo carreteras, atendiendo llamadas a cualquier hora y contando historias que afectan directamente a quienes luego te paran en la plaza o en el supermercado. No hay anonimato ni distancia: hay confianza, cercanía y una responsabilidad enorme. A veces, también, sinsabores.
Ese es el periodismo que Jorge lleva ejerciendo desde hace casi nueve años en Heraldo de Aragón, cubriendo la actualidad de Calatayud, Daroca, Valdejalón y Campo de Cariñena. Un trabajo constante, muchas veces invisible, que exige conocer el territorio, entender sus ritmos y, sobre todo, escuchar mucho antes que escribir.


Quienes lo conocemos desde hace tiempo sabíamos que acabaría dedicándose a esto.
Mucho antes de firmar noticias, Jorge ya demostraba una disciplina poco habitual. Coincidimos con él siendo prácticamente un niño, vinculado al fútbol sala y al equipo de La Unión. En más de una ocasión fue convocado con el primer equipo siendo juvenil, y todavía me resulta fácil recordarlo viajando en autobús hacia los partidos con los apuntes abiertos, aprovechando el trayecto para estudiar. Mientras otros descansaban o charlaban, él repasaba temas, subrayaba textos y organizaba su tiempo con una madurez impropia de su edad.
Aquella imagen resume bastante bien quién es hoy: constancia, responsabilidad y una idea clara de que el esfuerzo siempre merece la pena. Un tipo de vida profesional en el que Jorge siempre ha valorado más su contacto personal con las gentes que la opción de trabajar en grandes redacciones.


Sus primeros pasos en el periodismo también están ligados a esta casa. Aquí realizó parte de su formación práctica, aprendiendo a escribir, a titular, a maquetar y a descubrir que detrás de cada página hay muchas horas de trabajo. Fueron días de aprendizaje intenso y también de descubrimiento personal. Días, para el que escribe alegres como lo es hoy tras conocer este premio.
Él mismo lo recuerda con una sonrisa: «Todavía mi madre guarda el primer artículo que escribí. Fue en mi periodo de prácticas con vosotros, para el Semanal La Comarca, sobre unas partidas de ajedrez que se disputaban en el Paseo Cortes de Aragón».
Después llegarían nuevas etapas formativas, con prácticas durante la carrera en dos ocasiones en el Grupo Comunicación Calatayud y también en Aragón Radio. Una vez finalizados sus estudios universitarios comenzó su etapa profesional en Aragón Digital, donde empezó a consolidar su estilo y su mirada periodística, hasta dar el salto definitivo a Heraldo de Aragón, medio en el que en agosto cumplirá nueve años contando la vida diaria de nuestras comarcas.
Y eso, precisamente, es lo que le han reconocido la Asociación de la Prensa.


Porque ejercer el periodismo en localidades pequeñas no consiste solo en informar. Significa estar presente cuando un pueblo lucha por mantener su escuela, cuando una asociación cultural resiste gracias al esfuerzo vecinal o cuando una historia aparentemente pequeña refleja problemas mucho más grandes. Significa escuchar con respeto, escribir con honestidad y mantener siempre el compromiso con la verdad aunque no haya grandes titulares. ¿O sí?
Jorge ha entendido desde el principio que el periodismo de cercanía no busca protagonismo, sino servicio público.
Por eso este premio tiene algo especial para quienes compartimos con él sus primeros pasos. Nos enorgullece verlo crecer profesionalmente, pero sobre todo comprobar que sigue siendo el mismo compañero cercano, trabajador y generoso que empezó aprendiendo entre estas paredes.
El galardón reconoce su trayectoria, sí, pero también una manera de ejercer el oficio basada en el trato humano, el compañerismo y la profesionalidad que siempre le han acompañado.
En tiempos en los que el ruido informativo parece imponerse, premios como este recuerdan algo fundamental: que el periodismo sigue empezando muy de cerca, en las calles, en los pueblos y en las historias cotidianas. Y ahí, precisamente ahí, es donde Jorge Zorraquín lleva años demostrando que informar también es cuidar de la comunidad a la que perteneces.
Un acierto de la Asociación y un premio que reconoce el valor del trabajo, esfuerzo y honestidad en una profesión complicada y un entorno pequeño.

publicidad
ARIZA
publicidad
publicidad
publicidad
publicidad
ARIZA
publicidad
publicidad