Las lágrimas de Pedro Pérez “Désper” al pensar en el chupinazo: «Me acordaré de mi familia y de los amigos que ya no están»

Gente y Familia
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El nuevo Peñista del Año 2026, de la Peña El Cachirulo, repasa en los estudios de COPE Calatayud sus 50 años de trayectoria sanroquera y la ilusión ante unas fiestas que vivirá de manera única.



La decisión de Interpeñas siempre es compleja, puesto que todo aquel que las peñas postulan para ser elegido Peñista del Año siempre reúnen las condiciones necesarias para ser elegido,  pero este año la balanza se ha inclinado hacia la veteranía, el compromiso y el amor incondicional por San Roque, por todas las peñas y en particular por Peña El Cachirulo, de la que es uno de los peñistas fundadores. Pedro Pérez, miembro histórico de la Peña El Cachirulo, ha sido elegido como el representante de los cerca de 6.000 peñistas bilbilitanos para las próximas fiestas de 2026. Tras unos días de auténtica locura, llamadas y mensajes de felicitación, Pedro ha visitado hoy los estudios de COPE Calatayud para compartir sus primeras impresiones con los oyentes, en una charla cargada de recuerdos, risas y, sobre todo, mucha emoción.
No es la primera vez que su peña lo postulaba para este honor; ya lo hizo hace trece años, quedándose a las puertas como finalista. Pedro confiesa que su primera reacción fue aplicar el refrán de «una vez y no más, Santo Tomás», pero este año se alinearon los astros. «Coincidía que este año es mi 50 aniversario como sanroquero, nací en 1963 y cumplo 63 años... los números llamaban. Además, mi mujer me empujó a intentarlo», explica el recién nombrado Peñista del Año, visiblemente agradecido con Interpeñas y con sus compañeros de terna, Carlos y Luz Lázaro, que se quedaron a las puertas del nombramiento.


De la "Fórmula 1" a un San Roque más diurno
La trayectoria de Pedro en las fiestas es el fiel reflejo de cómo vamos evolucionando todos en las fiestas de San Roque. Llegó a Calatayud en 1971 y sus primeros recuerdos se ligan a la  peña Euqor, cuyo enorme local veía deslumbrado cuando apenas era un crío de siete años. En 1977 vivió su "bautizo" oficial en la Peña Rouna, hasta que en los ochenta participó activamente en la fundación de El Cachirulo, directiva en la que ha colaborado durante décadas.
Con 63 años a la vuelta de la esquina, Pedro echa la vista atrás y compara, entre risas, cómo se vivía la fiesta antes: «Cuando San Roque era de dos días y medio, éramos Fórmula 1, no te podías perder nada porque si te despistabas, te quedabas sin fiestas».
Al hilo de esto, no ha dudado en compartir una divertida anécdota de su juventud: «El primer año que tenía novia, que hoy es mi mujer, me di tal atracón el primer día de fiestas que me tuvieron que llevar a casa. Mis padres estaban de vacaciones y me quedé solo; dormí casi 30 horas seguidas. Cuando me levanté, me puse la camisa y salí a la calle pensando que iba a las vaquillas, un vecino me vio y me dijo: '¿Pero a las de ayer o a cuáles? ¡Si ya se han terminado las fiestas!'. Ahora, con cinco o seis días de fiestas, nos da tiempo a todo y nos lo tomamos con más calma», bromea, reconociendo que a su edad el San Roque actual es «más diurno que nocturno».


La emoción a flor de piel
A pesar de las risas al recordar los "tozolones" de la juventud, el momento más íntimo de la entrevista ha llegado al mirar hacia el futuro, concretamente hacia el balcón del Ayuntamiento. Al ser preguntado por  sobre en quién pensará cuando llegue el momento de encender el cohete anunciador de las fiestas, a Pedro se le ha quebrado la voz y las lágrimas han hecho acto de presencia en el estudio.
«Me viene a la cabeza mi cuadrilla de toda la vida, con la que llevo más de 40 años... Pero en el momento del cohete, me acordaré de los amigos que ya no están y de mi familia. Les he robado mucho tiempo para dárselo a San Roque, porque yo he sufrido y vivido mucho estas fiestas, y ese tiempo siempre se le resta a los tuyos».
El nuevo Peñista del Año ya está "cavilando" en el discurso corto y emotivo que pronunciará ante los miles de peñistas y ya ha tenido que empezar a cuadrar el calendario oficial de los actos con sus vacaciones. Sabe que le espera un San Roque diferente, con un séquito de amigos a los que ya les pide perdón con humor por el "atamiento" de protocolo que les va a tocar sufrir para acompañarle, pero asume el cargo con el máximo sentido del deber: «Voy a intentar estar en todos los actos, tanto de la cofradía como de Interpeñas. Me han elegido para representar a todos los peñistas y es mi obligación estar a la altura».
Pedro concluyó la entrevista mandando un recuerdo muy especial a la "vieja guardia" de presidentes y peñistas veteranos, aquellos que supieron transmitirle el amor por San Roque que él, ahora, lucirá con orgullo desde lo más alto de la fiesta.

AQUÍ PODRÁS ESCUCHAR LA ENTREVISTA

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