La aventura transatlántica de la Marea Roja bilbilitana

Gente y Familia
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Dos años después de conquistar Alemania en la Eurocopa, Antonio García, Carlos Verón y Daniel Brotons ponen rumbo al Mundial con el corazón en la comarca y los costes multiplicados por tres.



 
Dicen que es prácticamente imposible viajar a cualquier rincón del planeta y no tropezar con un habitante de la comarca de Calatayud, y si a esto le sumamos que el fútbol mueve pasiones, tenemos los ingredientes necesarios para seguir aseverando lo primero. Los comarcanos parecemos tener un don innato para la ubicuidad y, sobre todo, para llevar nuestra pasión allá donde haya una buena historia que vivir. El 19 de junio de 2024 les contábamos en estas mismas páginas la aventura de tres jóvenes de nuestra tierra —Daniel Brotons, Carlos Verón y, en aquella ocasión en suelo alemán, Toño García— que disfrutaban del turismo, del ambiente y de la selección española durante la Eurocopa. Hoy, justo dos años después, la historia se repite, pero a una escala mucho mayor y cruzando el océano Atlántico.

De Alemania a Estados Unidos
En estos precisos momentos, Antonio García, Carlos Verón y Daniel Brotons se encuentran volando rumbo a Estados Unidos. Las caras de ilusión son las mismas que lucían en los trenes de Frankfurt o Múnich, pero el mapa de ruta se ha vuelto apasionante: por delante tienen un periplo de unos diez días que entrelazará ciudades como Nueva York, Atlanta, Cancún y Guadalajara, en México. El objetivo prioritario sigue siendo el mismo: alentar a la selección en sus encuentros de la fase de grupos frente a Arabia Saudí el próximo 21 de junio en Atlanta, y ante Uruguay el día 26 en la localidad mexicana.
La planificación comenzó casi en el mismo instante en que se apagaron los focos de la última Eurocopa, una previsión que ha sido clave para armar un viaje de semejantes dimensiones geográficas. Desde el aeropuerto en Madrid, los protagonistas nos atendían con la cercanía de siempre para detallarnos cómo se gestó esta locura transatlántica:
“Empezamos a preparar el viaje desde que acabó la Eurocopa. Cuando vimos el sorteo y dónde nos tocaba jugar, nos pusimos a comprar todo. Cogimos los vuelos baratos al principio y los alojamientos también; para diciembre o enero ya lo teníamos prácticamente todo cerrado. Vamos de nuevo con la Peña Marea Roja, de la que somos socios desde hace bastantes años”.

Logística diferente y gastos que triplican lo invertido en Alemania
Sin embargo, cruzar el charco en 2026 no tiene nada que ver con la logística europea de 2024. Al incrementarse el número de equipos participantes, las distancias entre sedes se han vuelto titánicas, lo que ha obligado a los tres amigos a hacer encaje de bolillos con el calendario y el presupuesto para poder asistir a dos de los tres partidos de la fase de grupos. Un esfuerzo que se nota de forma drástica en el bolsillo.
“Nos hubiera gustado ir a los tres partidos, pero al haber más equipos este año hay más distancia y era muy complicado. De gastos, al ser un viaje internacional largo donde nos desplazamos entre varias ciudades, la cosa ha subido bastante, no es como en Alemania. Allí nos gastamos unos mil euros en total entre alojamiento y vuelos, y aquí, yendo a lo más barato, ya rozamos los tres mil euros por cabeza entre aviones, entradas y los hoteles. Y a eso habrá que sumar los gastos que tengamos allá”.
A pesar de que los costes se han multiplicado por tres y de que en esta ocasión no gozarán de las facilidades de transporte público gratuito que ofrecía la organización alemana con la entrada del partido, el ánimo está por las nubes. Los tres bilbilitanos aprovecharán los días intermedios para exprimir la experiencia al máximo, con visitas culturales programadas en la Gran Manzana y excursiones arqueológicas y naturales en Cancún.
Calatayud vuelve a expandir sus fronteras gracias a estos embajadores del fútbol y la amistad. Desde la redacción de CalatayudNoticias les deseamos el mejor de los viajes y, por supuesto, que la Marea Roja regrese con los mejores resultados bajo el brazo. Seguiremos muy atentos a sus pasos al otro lado del charco.

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