Claves y consejos prácticos para evitar ahogamientos en playas y piscinas este verano

Gente y Familia
Tipografía
  • Más pequeño Pequeño Mediano Grande Más grande
  • Predeterminado Helvetica Segoe Georgia Times

Los expertos recuerdan que los accidentes acuáticos son la principal causa de muerte accidental infantil en España y piden no bajar la guardia

Con la llegada del verano, el calor y el consecuente aumento del tiempo de ocio en playas, piscinas, ríos y embalses, el riesgo de sufrir accidentes acuáticos se incrementa de forma notable. Ante este escenario, el Observatorio de Prevención de Riesgos y Accidentes (OPRA) ha lanzado un llamamiento a la concienciación social para recordar que la prevención y la supervisión son las herramientas más eficaces para evitar ahogamientos, un fenómeno que la OMS sitúa de forma entre las cinco primeras causas de mortalidad global en la franja de edad de 1 a 14 años. 
Las cifras en España respaldan la gravedad de la situación. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística correspondientes al año 2023, los ahogamientos se convirtieron en la principal causa de muerte accidental entre los menores de 0 a 14 años en nuestro país, cobrándose un total de 39 víctimas mortales. A este respecto, expertos en la materia como el doctor Roberto Barcala, catedrático en socorrismo de la Universidad de Vigo, señalan de forma crítica que los menores fallecen con frecuencia debido a lagunas en la responsabilidad de los adultos, una situación que se ve agravada por la ausencia de campañas de concienciación que se mantengan activas durante todo el año.


Desde la dirección de OPRA se insiste en desmontar ciertos mitos comunes instalados en la sociedad. Uno de los más peligrosos es creer que un menor está a salvo por el mero hecho de saber nadar. La doctora María del Castillo, profesora de la Universidad de A Coruña, advierte que saber nadar no implica necesariamente tener la capacidad de gestión emocional necesaria para evitar un ahogamiento en una situación de crisis. Del mismo modo se recuerda de forma tajante que los flotadores e hinchables recreativos no deben ser considerados en ningún caso como elementos de seguridad, sino como juguetes; la única protección real en este ámbito la proporcionan los chalecos salvavidas debidamente homologados. Si un niño se pierde de vista en una zona con piscina, el primer lugar donde hay que mirar es en la propia piscina.
Bajo la premisa de que los niños pequeños no son responsables de su propia seguridad en el agua, recayendo dicha obligación en los adultos a su cargo, el observatorio y los especialistas universitarios coinciden en un catálogo de medidas de obligado cumplimiento. Entre ellas destaca la vigilancia visual continua y sin distracciones —como el uso de teléfonos móviles o la lectura—, manteniendo a los bebés y niños pequeños a una distancia máxima del alcance de la mano del cuidador.


Se prohíbe dejar a un menor al cuidado de otro niño y se prescribe el vaciado inmediato de cubos, barreños o piscinas hinchables tras su uso, además de no dejar juguetes flotando en el agua que actúen como reclamo para los más pequeños. En el ámbito doméstico, se aconseja el vallado perimetral completo de las piscinas con estructuras de al menos 1,2 metros de altura y cierres automáticos, recordando que los asientos de baño para bebés nunca sustituyen la supervisión humana. Como norma de emergencia, los expertos dictaminan que, si un menor se extravía en un recinto con piscina, este debe ser siempre el primer lugar donde acudir a buscarlo.


La campaña de prevención no se limita a la infancia, sino que abarca pautas para la población adulta. Los manuales de OPRA recomiendan priorizar el aprendizaje de la natación desde edades tempranas, evitar por completo el baño en solitario para disponer de asistencia inmediata en caso de imprevisto y utilizar preferentemente zonas habilitadas que cuenten con servicio activo de socorrismo, respetando estrictamente el código de banderas y las indicaciones de los profesionales de salvamento.
Las autoridades preventivas inciden en la prohibición absoluta de adentrarse en el agua bajo los efectos del alcohol o sustancias estupefacientes, y ofrecen pautas de supervivencia ante una corriente de retorno o resaca marina: en caso de verse atrapado, la prioridad es mantener la calma, pedir ayuda y flotar para reservar energía. Si se intenta salir por medios propios, la natación nunca debe realizarse contra corriente hacia la orilla, sino de forma paralela a la línea de la playa hasta escapar de la canalización del agua.

publicidad
ARIZA
publicidad
publicidad
publicidad
publicidad
ARIZA
publicidad
publicidad