Un total de 55 niños y jóvenes bilbilitanos, de entre 6 y 21 años, junto a 11 monitores, se trasladarán del 12 al 26 de julio al paraje soriano de Raso de Nava
El próximo domingo 12 de julio arranca oficialmente el campamento de verano del Grupo Scout Claret 153 de Calatayud, una actividad que se prolongará hasta el día 26 de este mismo mes. Sin embargo, para el equipo de monitores el trabajo empieza antes; una avanzadilla de scouters se desplaza ya este viernes al terreno para comenzar con las labores de montaje y acondicionamiento de la campa.
En esta ocasión, el grupo ha elegido como destino el paraje municipal de Raso de Nava, ubicado en Covaleda (Soria), un entorno que ya conocen de una experiencia previa hace cuatro años. Al tratarse de un campamento de grandes dimensiones, el grupo bilbilitano compartirá las instalaciones con otras tres agrupaciones llegadas de Madrid, Jaén y Sevilla. "No significa que vayamos a compartir todo el rato los mismos espacios, sino que solo compartimos los baños. Luego, cada grupo tiene su propio espacio", aclara Marina Martín, secretaria del Grupo Scout Claret, en una entrevista concedida a COPE Calatayud, donde reconoce que esta última semana es siempre la más intensa porque "es cuando te das cuenta de qué cosas faltan y qué cosas hay que cerrar".
Una metodología basada en la evolución del año
El campamento no se plantea como una actividad de ocio aislada o una ludoteca estival, sino como la culminación de todo el progreso educativo trabajado desde el inicio de la ronda solar en septiembre. Para esta aventura estival se desplazarán un total de 55 miembros de la organización con edades comprendidas entre los 6 y los 21 años, acompañados por un equipo de 11 monitores.
La organización del campamento distribuye a los participantes en pequeños grupos de edad con dinámicas diferenciadas. Los más pequeños, los castores (de 6 a 8 años), se incorporarán únicamente durante la segunda semana por cuestiones de adaptación. Los grupos más numerosos corresponden a los lobatos (de 8 a 11 años), seguidos por la tropa (de 11 a 14 años), otro grupo lo comprenden chicos y chicas de 14 a 17 años y el clan (de 17 a 21 años), cuyos integrantes mayores compaginan su propia actividad pedagógica con labores de servicio y apoyo a los monitores.
Rutas por la naturaleza y dinámicas de grupo
El programa diario del campamento combina el contacto directo con la naturaleza y la convivencia comunitaria. Uno de los momentos clave llegará tras los primeros días de montaje, cuando se iniciarán las tradicionales travesías por unidades. Serán tres jornadas de rutas senderistas adaptadas a las capacidades de cada grupo de edad en las que los jóvenes pernoctarán en refugios naturales previamente supervisados.
Tras el regreso de las marchas y la celebración del "día de padres" a mitad de semana —momento en el que las familias visitan las instalaciones—, la segunda semana se volcará en los grandes juegos temáticos y de rol. Cada unidad elegirá una temática concreta de la que se disfrazarán y ambientarán las actividades para extraer un trasfondo de valores educativos. "La segunda semana es todo juegos de unidades, juegos de todo el grupo... Por eso suele ser la más entretenida", apunta Martín.
Dadas las previsiones meteorológicas y las altas temperaturas que se vienen registrando en toda la península, el grupo ha diseñado toda la programación con un enfoque preventivo muy estricto para garantizar la seguridad de los menores. Afortunadamente, la zona asignada este año cuenta con una amplia densidad de arboleda dentro de uno de los pinares más grandes del país.


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